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No Juzgar... ¿o si?

Por: Roberto Celaya

Paco y Pancho son dos amigos. Viven cerca uno del otro y van a la misma escuela. Paco pertenece a la iglesia de Dios y aunque Pancho no profesa su fe, ambos, Paco y Pancho, se respetan lo que enriquece su relación.

-Paco, buen día.
-Buen día, Pancho, ¿qué tal tu fin de semana?
-Muy bien, Paco, salimos a la playa. Nos la pasamos bien.
-Qué bueno amigo.
-De regreso me acordé de ti.
-¿Ah, sí? ¿y eso, Pancho?
-Es que mis tíos, que por cierto fueron con nosotros, comenzaron a hablar de la situación del país y algunos decían que a los delincuentes deberían meterlos de por vida a la cárcel y cosas de esas.

-Ah, caray, ¿y ahí dónde entro yo?
-Pues como a veces hemos hablado tú y yo de que un cristiano no debe juzgar, pues como que me entraron dudas sobre si uno debe o no decir si alguien está mal o bien, ¿o cómo es eso?
-Interesante tu pregunta, Pancho. Hay quienes creen que casi casi debemos estar impávidos ante el mundo, sin emitir juicio alguno de lo que suceda, pero yo no creo que por ahí vaya el asunto.
-¿Entonces?
-Primero veamos lo referente a no juzgar. En Lucas 6:37 Jesús nos insta diciendo "no juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará". También en Mateo 7:1-5 Jesús dice "No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?". De igual forma Santiago en su carta, en el capítulo 4 versículos 11-12 "Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez [de ella]. [Sólo] hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?"
-Pues como que está muy claro, Paco: no juzgar.
-Espérate, Pancho, apenas vamos comenzando. Si la instrucción fuera en efecto no juzgar, ¿cómo habríamos de evaluar si alguna conducta es buena o mala? Por ejemplo, en 2 Corintios 6:14 Pablo hace hincapié al decir "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?", si nunca juzgáramos ¿cómo podríamos entonces decir si alguien es incrédulo?
-No, pues sí.
-De hecho sí tenemos un caso en que en la iglesia de Dios se cumplía eso de no juzgar, pero al extremo de no emitir opinión alguna sobre cuestiones inmorales, ¿sabes qué les dijo Pablo? No los felicitó por ello, sino que en 1 Corintios 5:1-2 les dice "De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?" ¿Te fijas, Pancho? Pablo, al contrario, los amonesta por no haber juzgado correctamente y andar aceptando comportamientos que no deben darse entre los miembros de la iglesia de Dios. De hecho más delante, en el versículo 12 les reclama "¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?"
-Pues sí.
-Pero eso no es todo, Pancho, no sólo la cuestión de valorar si una acción es correcta o incorrecta debe entrar como parte de los juicios de un cristiano, sino también el que con base en esos juicios uno amoneste a quien anda por mal camino. Fíjate cómo es que Jesús, en Mateo 18:15-17, dice "por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano". Así que los juicios que hagamos pueden servirnos para normar nuestra conducta, pero también para encauzar a nuestro prójimo.
-¿Entonces, Paco, cómo está eso de no juzgar?
-Podemos verlo desde tres puntos de vista. El primero es que el no juzgar se refiere a que no emitamos juicios basados en nuestros propios criterios. Hay gente que dice que esto o lo otro es pecado, o que esto o lo otro está mal. En Isaías 55:9 Dios nos dice "como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". Así que, no debemos juzgar haciendo referencia a nuestra manera de entender, sin atender lo que Dios ha dicho. Obvio que no aplica ese juzgar cuando nos ajustamos a lo que Dios nos ha indicado como correcto e incorrecto y sobre eso movemos nuestro actuar, nuestras opiniones e incluso nuestras amonestaciones.
-Entiendo.
-El otro punto de vista tiene que ver con emitir esos juicios, incluso tomando como referencia lo que Dios ha establecido, pero considerándonos más que los demás. Sobre esta conducta Romanos 12:3 nos dice "Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno".
-Pues sí.
-El tercer punto de vista es que la emisión de un juicio de valor sobre una conducta, sobre todo cuando de nuestro hermano se trate, no llegue a los extremos de no sólo juzgar, sino incluso de condenar. Sobre esto Romanos 2:1-8 dice "Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia”.
-Me queda claro.
-El ser cristiano sin nunca emitir un juicio, es técnicamente imposible. De igual forma, no podemos exhortar si no consideramos que algo está mal. Para eso el Padre nos da marcos de referencia, Sus mandamientos, y la iglesia de Dios su doctrina, instrucción y corrección. La cuestión aquí estriba, no tanto en juzgar o no, tenemos que hacerlo para decir si algo está mal o bien, sino para hacerlo con caridad, no poniéndonos por encima de los demás, mucho menos condenando, ya que de Dios es el juicio.
-Entendido, me ha quedado más que claro.
-Qué bueno, Pancho, ya me preocupaba te fueras a confundir.
-¿Qué paso, Paco? Me estas juzgando.
-Es broma, amigo.
-ja, ja, ja, ja 

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