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Pudor y Modestia

Por: Roberto Celaya

Paco y Pancho son dos amigos. Viven cerca uno del otro y van a la misma escuela. Paco pertenece a la iglesia de Dios y aunque Pancho no profesa su fe, ambos, Paco y Pancho, se respetan lo que enriquece su relación.

-Paco, Paco, buen día.
-Buen día, Pancho, ¿qué tal tu fin de semana?
-Muy bien, Paco. Salimos en casa, con mis padres y hermanos al cine, luego a cenar. Por cierto, de ahí surgió una duda.
-¿Ah, sí?, ¿de qué o cómo?
-Sí, mira, Paco, pasaron unas muchachas mientras cenábamos con una ropa que no dejaba mucho a la imaginación y mi mamá dijo que ya se había perdido la decencia y el pudor. Y me quedé pensando si para alguien que es cristiano, hay algo que le diga cómo o qué vestir para no caer en cuestiones indecentes o de falta de pudor.

-Sí, te entiendo, Pancho. Y no creas, en mi iglesia también se da esa discusión, sobre todo entre las opiniones de los más jóvenes y los adultos, los primeros están en una cultura actualmente muy permisiva, los segundos vienen de generaciones donde había otras maneras de pensar.
-¿Y cómo han resuelto eso?
-Pablo, escribiendo a Timoteo, abordó ese tema al decirle en 1 Timoteo 2:9-10 "que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad".
-¡Ah!, entonces, si hablamos de modestia, ¿está mal la buena ropa o los adornos?
-Tampoco, Pancho. Mira cómo Génesis 24:53 nos relata que cuando el siervo que Abraham fue a buscar, por indicaciones de él, esposa para Isaac su hijo, al encontrar a Rebeca "el siervo sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio también cosas preciosas a su hermano y a su madre".
-¿Entonces?
-El énfasis está en el corazón de las personas. Entre aquellos que se visten bien por qué pueden hacerlo y otros que lo hacen para lucirse frente a los demás o por ostentación. Mira cómo es que Pedro en 1 Pedro 3:3-5 señala "que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos". ¿Te fijas? Pedro hace hincapié en preocuparse más por el corazón de uno, que por la ostentación externa. Luego entonces uno debería, al arreglarse, tomar esto en cuenta.
-¿Y en cuanto al pudor?
-Fíjate cómo es que al crear Dios a nuestros primeros padres estos andaban desnudos, pero, como dice Génesis 2:25, "ninguno de los dos sentía vergüenza", pero cuando pecaron, como señala Génesis 3:7, cayeron en cuenta de eso y entendieron debían taparse. De igual forma en Éxodo 20:26; 28:42,43, había instrucciones precisas para que ni siquiera por error se descubriera la desnudez del sacerdote al oficiar.
-¿Pero que no Pedro sí andaba desnudo en un barco cuando vio a Jesús y se puso entonces la ropa?
-Esa historia a la que te refieres está en Juan 21:4-8 y en el versículo 7 señala que "Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar". Ahí la palabra ropa se ha traducido del griego ependutes que significa ropa exterior, por lo que Pedro llevaba una ropa interior con la que pescaba junto con los demás pescadores, por comodidad, no para exhibición, pero que al ver a Su Señor no consideró apropiado acercarse a Él así.
-Ah, que interesante.
-Así que pudor tiene que ver con cubrirse.
-Sí, Paco, pero ¿qué tanto o cómo?
-Volvemos a la cita inicial de 1 Timoteo 2:9-10, la cual termina diciendo que esto debe hacerse "como corresponde a mujeres que profesan piedad". Claro, también aplica para nosotros, ya hombres y mujeres estamos llamados, como dice Mateo 5:48 y 1 Pedro 1:16, para lo mismo: "ser santos y perfectos".
-Piedad, o sea, ¿cómo?
-Pedro en 2 Pedro 1:3-4 habla sobre esto al señalar "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos sean dadas de su divino poder, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud: Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia". Así que ahí tienes algunos puntos a considerar, relativos a la vida en perfección y santidad y a la piedad edificante, para guiar tu criterio respecto de la modestia y el pudor: primero entender que lo que somos y hacemos, nos es dado por el divino poder de Dios a través de nuestro Señor Jesús, en razón de esto ¿damos el uso debido a lo que somos y hacemos?; segundo, entender que Dios a través de nuestro Señor Jesús nos ha llamado por su gloria y virtud, lo que somos y hacemos ¿va en el sentido de responder ese llamado con perfección y santidad?; y tercero, al ser participantes de la naturaleza divina, hemos huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia, ¿nos comportamos de esta forma o más bien seguimos los deseos de la carne, la concupiscencia, entendiendo como señala Santiago 1:14 que la concupiscencia es tentación y finalmente pecado?
-Ya veo, Paco.
-Más que reglas, uno debe ser guiado por el Santo Espíritu de Dios que mora en nosotros y en cuestiones de modestia y pudor, dejarse guiar por lo que la Escritura nos dice, como esto que acabamos de comentar; y en nuestro corazón decidir en el entendido de que si bien al mundo le podremos argumentar esto o lo otro para justificar falta de modestia o de pudor, como dice Gálatas 6:7, Dios no puede ser engañado ni podemos burlarnos de Él. Así que cuidado pues, como dice Isaías 5:20, "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!".
-Ya me queda un poco más claro, Paco, y todo tiene que ver con que si lo que hago, relacionado con la modestia y el pudor, son para ostentación y exhibición; y si en ello me va que yo mismo me mueva o a los demás incite a la concupiscencia, a la tentación y al pecado.
-¡Ándale, Pancho! No hubiera yo haberlo podido resumir mejor.
-¡Ay, Paco: Resumir!
-¿Qué, Pancho?
-¡Se me olvidó hacer el resumen que dijo la maestra!
-Ah, pero al cine si no se te olvidó ir, ¿verdad?
-Cómo eres, Paco, ja ja ja ja
-Ja ja ja ja ja ja

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