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Fe en la Adversidad

Por: Roberto Celaya

Paco y Pancho son dos amigos. Viven cerca uno del otro y van a la misma escuela. Paco pertenece a la iglesia de Dios y aunque Pancho no profesa su fe ambos, Paco y Pancho, se respetan lo que enriquece su relación.

-Paco, buen día.
-Buen día, Pancho.
-¿Qué tienes, Paco?
-¿Por qué, Pancho?
-Te veo medio apesadumbrado.

-Ah, mi amigo, sí que me conoces. Así es, ando un poco apesadumbrado, problemas de la vida, no te preocupes.
-Yo creí, Paco, que, por tus creencias y eso, no pasabas por estos estados de ánimo.
-¿Y eso por qué, Pancho? Ni que no fuera humano y que no sintiera, no me preocupara o no me afectara.
-Sí, pero como siempre me hablas de esperanza y esas cosa, pues como que creí que las cosas de este mundo, como tú las llamas, no te afectaban o al menos no tanto como a nosotros.
-Te platico de una historia, Paco. Una que me conmueve mucho. A lo mejor la conoces, está en en el Capítulo 11 del Evangelio de Juan, versículos 1 al 44, es uno de los milagros más grandes que hizo Jesús: la resurrección de Lázaro, quien ya llevaba cuatro días de muerto.
-Sí, Paco, si he oído esa historia, no sabía la cita pero ya que me la das la leeré de nuevo, pero ¿a qué viene esa historia?
-¿Sabes que es lo que me conmueve?
-¿Qué cosa, Paco?
-Dos palabras que están en el relato, del momento en que Jesús va a la tumba de Lázaro, están en el versículo 35: "Jesús lloró".
-¿Dice eso, Paco?
-Léelo, tú mismo, Pancho. Fíjate como nuestro Señor, por medio del cual todo fue creado, quien podía resucitar a Lázaro, para quien la muerte no era reto insuperable, aún con todo se turbó en su interior por el dolor y lloró. Me conmueve como es que, como dice Filipenses 2:7 respecto de Jesús "se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres", ¿y esto para qué? como dice Hebreos 2:17 "tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo".
-¿Y qué relación hay con tu estado de ánimo?
-¡Toda, Pancho! Si mi Señor mismo, con todo lo que es Él, lloró, ¿cómo puede esperar uno sólo con el hecho de tener fe, encontrarle y seguirle, ya no sufrir, deprimirse, llorar?
-Pero, ¿y tu fe, Paco?
-El Salmo 116:10, Pancho, dice "Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera", otras traducciones dicen más acertadamente "¡Tengo fe, aun cuando digo: Muy desdichado soy!". Es lo mismo y apunta a que incluso en la adversidad, no sólo externa sino también interna, no dejo de tener fe, al contrario, como si de una tempestad que me acaece se tratara., me aferro más a esa fe en tanto pasa la tormenta aún y cuando mientras pasa la borrasca.
-Ya veo, Paco.
-Respecto a esto que te digo, Pancho, el Salmo 40:17, claramente dice "por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; Dios mío, no te tardes". De hecho, al menos de manera personal puedo decirte que esos malos momentos me hacen ver, sentir, ¡vivir! En carne propia lo mucho que necesito, lo mucho que dependo de Dios, como dice 1 Pedro 5:6-7 "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros".
-¿Y así estás ahorita, Paco?
-Ahorita, como el Salmo 38:22 dice, yo también clamo "apresúrate a socorrerme, oh Señor, salvación mía"; ahorita, como el Salmo 70:5 dice, yo también digo "más yo estoy afligido y necesitado; oh Dios, ven pronto a mí. Tú eres mi socorro y mi libertador; SEÑOR, no te tardes"; ahorita, como el Salmos 86:1 dice, yo también clamo "inclina, oh SEÑOR, tu oído y respóndeme, porque estoy afligido y necesitado".
-Ya entiendo, Paco.
-Pero esto no termina ahí, Pancho.
-¿Ah, no?, ¿y qué falta, Paco?
-La esperanza.
-¿La esperanza?
-Así es, Pancho, la esperanza. 1 Pedro 1:6-7 dice "En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo". Santiago 1:2-4 dice "Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que {os} halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que {os} falte nada". El Salmos 66:10-12 dice "Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia". ¿Te fijas, Paco?
-Sí, Pancho.
-Sí, en ocasiones, como ahorita, yo también como tú, los demás, como todos, me siento mal, triste, deprimido, pueden ser diversas las causas, pero me aferro a mi fe, no sólo porque creo, sino porque sé en Quién creo y sé qué es lo que le creo.
-Te iba a decir qué podía hacer, Paco, pero veo ya tienes todo resuelto, por así decirlo.
-Sí, Pancho, pero claro que puedes hacer algo: ser mi amigo en estos momentos. Proverbios 17:17 dice "el amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano", el que estés aquí, que te preocupes, que me preguntes, que me escuches, es algo que me sirve mucho y que valoro grandemente.
-Claro que sí, amigo, claro que sí.

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